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Ponerlo en práctica

  • 13 mar
  • 1 Min. de lectura

Creí que yo tenía que ayudar a Dios, estuve mucho tiempo equivocada interrumpiendo sus maravillosos planes, hoy acudiendo continuamente a mis reuniones comprendí que debía soltar las riendas y entregárselas a Él. Hoy puedo dormir; no cuesta trabajo. El trabajo más difícil es entregarle las riendas a Dios, pero cuando las puse en práctica y las llevé a la acción, pude enfocándome en mí, hoy me amo y estoy enamorada del programa. Presto servicio para mi recuperación y para mostrar gratitud. DISTRITO 2


 
 
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